¿Por qué estoy aquí? Desde que llegué, hay días en los que me hago esa pregunta. Por qué estoy justamente aquí y no en otro lugar. Tengo la convicción de que todo en esta vida ocurre por alguna razón y que las decisiones que tomamos y los caminos que recorremos nos llevan hacia algún sitio por algún motivo. Por lo tanto sé que si estoy aquí, es porque así debe ser. Pero aún flotan muchas preguntas sin respuesta en el aire…
El viernes por la noche, decidimos salir a bailar a un club que está en el interior de la Antigua Fortaleza. La verdad es que no estaba excesivamente animada porque ha sido una semana agotadora en la que he tenido que estar de aquí para allá acudiendo a los diferentes departamentos de la universidad para intentar arreglar los papeleos con respecto a las asignaturas y en realidad aún no he solventado nada… El caso es que mi ánimo no era el más propicio para hacer nada en especial esa noche, y a pesar de ello acabó convirtiéndose en una noche realmente mágica.
Un manto de estrellas increíble cubría el cielo mientras recorríamos el camino que nos conducía a la fortaleza y subíamos las escaleras que nos llevarían al punto más alto donde está ubicado el club. Hacía mucho tiempo que no contemplaba una noche tan radiante como esa y decidí permanecer unos instantes en el borde de la muralla observando la perfecta combinación del cielo, las luces de la ciudad a lo lejos y las aguas serenas allí abajo. Era casi hipnótico, podría haberme pasado horas allí…
Después, llegamos al lugar y la noche fue transcurriendo entre risas y baile, hasta que, en un momento dado, Ilze y yo decidimos salir fuera a inspeccionar los alrededores y acabamos sentadas en las escaleras de St.George Temple, un templo griego que está justo al lado del club donde nos encontrábamos. Allí estábamos, cobijadas por las vastas columnas y admirando la enorme construcción griega. Ciertamente, no es algo que hagas todos los días. Y es que ¿cuántas veces en la vida puedes salir de fiesta dentro de una fortificación medieval que se encuentra al lado de un templo griego?
Esa noche, muchas de las preguntas que revolotean en mi cabeza obtuvieron respuestas. Pude percibir la magia. Esa magia que aunque a veces nos suele pasar inadvertida, habita en los rincones más inesperados… La magia de estar aquí y ahora.